La importancia de la relación médico-paciente

On 3 mayo, 2014 by raul

 

Relación Médico Paciente

 

Muchos son los debates hoy en día sobre cómo los médicos deben tratar las diferentes enfermedades y dolencias de nuestro tiempo. Existen profesionales que defienden a ultranza la medicina convencional, hay otros que prefieren aplicar diferentes medicinas complementarias, otros combinan ambas posibilidades, y también hay algunos que optan por cuidar la alimentación y los hábitos de vida por encima de todo. Hoy no entraremos en esta discusión, tan de actualidad, y hablaremos de otro tema, muchas veces olvidado; la importancia de la relación médico-paciente o terapeuta-paciente.

A nadie le sorprende cuando se habla de la poca humanidad con la que, a veces, se trata a las personas que acuden mediante las diferentes vías que existen a la medicina oficial. Demasiados pacientes para cada médico, insuficiente tiempo para cada consulta, multitud de trámites y papeleos burocráticos a rellenar por el médico. Un sinfín de trabas y limitaciones que provocan que, a veces, el médico no pueda ni echarle un vistazo a los ojos del enfermo, y éste, en sí mismo, es uno de los problemas más serios que existen hoy en día en el complicado oficio galénico, al margen de la metodología terapeútica que se pretenda aplicar.

Mucha gente recuerda el valor que hace años se le daba a la figura del médico en los pueblos. Solía ser una persona conocida y entrañable, que no sólo se ocupaba de los problemas médicos de sus habitantes, también se preocupaba por sus vidas en el sentido más amplio de la palabra. Esa percepción subjetiva de los habitantes del pueblo hacía que acudieran a él como casi un acto de fe, y esta empatía ya era por sí sóla una parte muy importante de la terapia. Se puede resumir en una palabra, confianza.

Es obvio que dicha confianza es más fácil de conseguir cuando son sólo unos pocos pacientes los que se asignan a cada médico, y no cientos o miles como ocurre hoy en día en las grandes ciudades. Aunque no siempre sea fácil, hemos de intentar, en la medida de nuestras posibilidades, conseguir acortar las distancias en la relación entre el médico y sus pacientes, crear sensaciones cercanas y positivas en la consulta, y afianzar los lazos entre ambas partes para poder crear mejores vínculos que faciliten una atmósfera terapeútica “per se”.

Cuanto mejor sea la relación en términos de respeto mutuo, conocimiento, confianza, valores compartidos y perspectivas sobre las enfermedades y la vida, y mayor el tiempo disponible, mejor será la cantidad y calidad de la información sobre la enfermedad del paciente que se intercambiará en ambas direcciones, mejorando la precisión del diagnóstico y aumentando el conocimiento del paciente sobre la enfermedad o dolencia. En aquellas circunstancias en que la relación es pobre, se compromete la habilidad del médico para realizar una evaluación completa del paciente y es más probable que el paciente desconfíe del diagnóstico y del tratamiento propuesto, disminuyendo las posibilidades de cumplir con el consejo médico.

La relación médico-paciente es especialmente importante en especialidades médicas como la psiquiatría o la medicina familiar, donde para el paciente es imprescindible tener confianza en su médico. Porque ya lo dijo Galeno: “cura mejor quien tiene la confianza de la gente”. Esperemos que en un futuro se vuelva a revalorizar esta relación por encima de otros asuntos.

 

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